domingo, 26 de diciembre de 2021

27-mayo

Veo el tiempo pasar desde la ventana, los tonos grises se han convertido en un brillante haz de verdor.
La luz  se entromete entre la rejilla de la cortina, victoreando la llegada de los días cálidos.
Y yo envuelta en mis tinieblas ni lo noto, sólo a veces el cantar de las aves atraviesa mi penumbra.

Leo aquello que escribí y me doy cuenta que cuando hablo de sentirme hecha trizas, no sabía de lo que hablaba.Tenía 18 años y creía saber de dolor. Ahora sé que no sé nada y tampoco es algo que me gustaría vanagloriarme de saberlo.

Creí que mi vida era un fracaso, creí que no podría ser peor y luego llegó el 2020. Nuevo desafío: sobrevivir una pandemia lejos de casa, en ese exilio que yo misma me impuse en busca de ¿qué?

Han pasado diez años y me doy cuenta que la juventud es muy corta. Que aún me quedan algunos años de esta fuerza, de esta salud y no quiero desperdiciarlos.
Pero el tiempo pasa lento en estos días, estos días llenos de incertidumbre, llenos de reflexión y de vacío.

https://www.youtube.com/watch?v=OGTgkRCp89M