Bienvenidos sean ya los tiempos en que mis escritos serán revelados,
cuando mis emociones serán descubiertas y mi mente liberada...
Pongo un texto que escribí hace poco...

No puedo seguir más.
Ideas, pensamientos, sentimientos, sensaciones y emociones me atormentan,
me tientan, me llaman…¿Cómo escapar a ellas?
Una voz dentro de mi me susurra que me deje llevar, que me deje fluir en esta cadencia hermosa, dichosa y soberbia, aquella musa que me incita a escribir, a teclear sin parar aquello que durante todo el día traté de no escuchar, de enmudecer, de cegarme, de olvidar y de encerrarme en un espacio tan estrecho que mi voz adolorida se sentía rugir en mi garganta sofocada, mi pecho acongojado por doblegar aquellos instintos que me envolvían sin cesar, sin tregua alguna…
he llegado al fin del día…sin poder estructurar pensamiento alguno que fuese lógico y concreto.
Al fin rendida me entrego a su servicio, pero entonces,encuentro a mi ser plagado de un aturdimiento tal que las palabras me son difíciles de encontrar, que mis manos parecen que son de alguien más, escriben como si ellas mismas tuvieran voluntad. Ellas obstinadas y perseverantes, se proponen desprender de a poco lo que en mi garganta se anida, lo que en mi pecho se adentra y lo que mi cerebro me mata...
¡Paro! Mi cabeza no cesa, las ideas fluyen con tanta fuerza que me confunden y me entorpecen, mis manos se detienen y es cuando en mi interior, siento un vacío cruel y desvastador.
Mi alma en pena está,moribunda, agonizante... la he asfixiado en este silencio...
Respiro de a poco, me tranquilizo y de pronto...
Al coger una pluma, al ver una hoja en blanco, al ver el teclado que me aguarda, renace de las cenizas donde el fuego de la disciplina y los deberes la quemaron en algun instante y es entonces que surge sin piedad a los extremos de mis manos que obedecen fielmente a sus deseos caprichosos y que con un celo espantoso se dedican completamente a danzar al ritmo en que ella desea, a transmitir lo que les ordena y no importa cuáles sean sus comandos ellos obedecerán leales hasta el fin, pues gracias a ella viven y mueren, Ella viajará hasta los rincones más remotos de mi cuerpo en busca de sentimientos, ideas, sensaciones que captar y que liberar, por lo que Ella no es sólo presa de mi organismo, sino carcelera de ella misma, liberadora y liberada, dolor y felicidad, luz y oscuridad...